18.10.12

Distopía


No era deseable que los trabajadores tuvieran sentimientos políticos intensos. Todo lo que se les pedía era un patriotismo primitivo al que se recurría en caso de necesidad para que trabajaran horas extraordinarias o aceptaran raciones más pequeñas. E incluso cuando cundía entre ellos el descontento, era un descontento que no servía para nada porque, por carecer de ideas generales, concentraban su instinto de rebeldía en quejas sobre minucias de la vida corriente.

G. Orwell

2 comentaris:

lolita lagarto ha dit...

aquest Orwell deuria tenir una bola de cristall..:)

núria ha dit...

Un llibre per a rellegir