17.11.13

Manos a la obra


Lo que somos, solo eso podemos ver. Todo lo que poseía Adán, todo lo que César podía hacer, tú lo posees y lo puedes hacer. Adán consideró que su casa era el cielo y la tierra; César consideró la suya Roma; tal vez tú consideres la tuya una zapatería, un centenar de acres de tierra arada o una buhardilla de estudiante. Pero línea por línea, punto por punto, tu dominio es tan grande como el de ellos, aunque no ostente nombres solemnes. Construye, pues, tu mundo.

Ralph Waldo Emerson